martes, 15 de junio de 2010

Erotizados


Madrid es una ciudad poco erótica estos días. Este frío otoñal tan extraño en esta época del año no ayuda. Tampoco ayuda que los taxistas escuchen estas emisoras madrileñas donde siempre hay tipos enfadados hablando. Ni siquiera que la Residencia de Estudiantes parezca un manicomio a las afueras de Montreaux. Todo el mundo está de mala leche en Madrid. Por suerte hemos llegado nosotros, los críticos, a calentar el ambiente. Terminaron las jornadas Eroticamerica pero continúa la gira de Los Críticos también lloran. En el blog de Fernanda García Lao encuentro una cita que me sirve para ir ya pensando en Eroticamerica 2011.

"La dificultad de reproducir la propia historia sexual estriba en que está indisolublemente mezclada con otras cosas y hechos de la vida; si se intenta separarla resulta extraña y a menudo patética. El libro verdaderamente "erótico", pienso, es el que llega al erotismo por caminos imprevistos, incluso para el autor mismo, y sale de él con la misma naturalidad con la que entró. Siempre produce un poco de timidez, como si uno, sin quererlo, estuviese espiando una escena privada por el ojo de la cerradura."

Somos todos un poco, o un mucho, voyeuristas. Nos gusta mirar, y que nos miren. También nos gusta enamorarnos y más aún que se enamoren de nosotros. Marcelo Carneiro da Cunha escribe sobre esto en su blog. Marcelo es un paulistano que se ha quedado muy impresionado con Carcelona. Demasiado sexo oral dice. Se habla y se habla y se habla, sobre todo en los bares, pubs o discotecas. Sexo oral. Poco contacto. Hablando de sexo oral y de enamorarse, me gustó mucho esto que cuenta María Llopis en su El Postporno era eso. Lo he podido comprobar.

"Águeda decía que cuando estás enamorada haces muy buenas mamadas. La verdad es que decía muchas verdades. Tienes que estar enamorada para hacerlo bien de verdad, hablo de esas mamadas apoteósicas, en las que quieres tragártelo a él entero."

3 comentarios:

  1. Un mate en la mesita de luz?
    L.

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  2. Sependerá de las ganas y el tamaño...supongo.

    bye

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  3. cuánta razón tiene la llopis. ¿o no?

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